Turismo sostenible: El pionero
Perú se ha convertido en el primer país de América Latina en consagrar una hoja de ruta para la economía circular como parte de su política nacional de acción climática en el sector turístico. El 27 de marzo, mediante decreto ejecutivo, Perú hizo historia discretamente. El gobierno de José María Balcázar Zelada firmó el Decreto Supremo N° 003-2026-MINCETUR, por el que se aprueba la Hoja de Ruta de la Economía Circular para el Turismo hasta 2030, el primer instrumento jurídicamente vinculante de este tipo en América Latina. La coincidencia de fechas no fue casual. Con el sector turístico peruano preparándose para la COP31 en Turquía, y la Declaración de Glasgow sobre la Acción Climática en el Turismo —el compromiso climático colectivo más ambicioso del sector, con más de 850 organizaciones firmantes— abogando precisamente por este tipo de arquitectura política nacional, Perú se posicionó como el referente de la región. La declaración, presentada en la COP26, insta a todos los signatarios a reducir a la mitad las emisiones del sector turístico para 2030 y alcanzar las emisiones netas cero antes de 2050. Lo que había sido una promesa mundial ahora cuenta, por primera vez en América, con un marco legal nacional que la respalda. Las cifras que acompañan a la hoja de ruta describen una importante oportunidad de futuro. Si bien la economía circular no contribuye actualmente de forma significativa al PIB del sector turístico, el gobierno prevé que para 2030, la implementación de estas prácticas podría inyectar 1.2 millones de soles (aproximadamente 345 millones de dólares) en la economía del sector. Paralelamente a este crecimiento, se prevé la creación de casi 31,000 nuevos puestos de trabajo en actividades de turismo sostenible a lo largo de cadenas de valor circulares. Según el MINCETUR, los objetivos medioambientales son igualmente ambiciosos: la mitigación de 74 millones de toneladas de CO₂ equivalente y la restauración de más de 2 millones de hectáreas de ecosistemas y patrimonio natural y cultural. Para el ministro de Comercio y Turismo, José Reyes Llanos, la lógica es sencilla. “El turismo es una de las actividades con mayor capacidad para generar oportunidades”, afirmó durante la presentación oficial de la hoja de ruta. “Pero también se enfrenta a un desafío evidente: crecer sin comprometer los recursos que hacen posible su propio desarrollo”. Esa tensión —entre el crecimiento y los fundamentos ambientales que lo sustentan— es precisamente lo que la hoja de ruta pretende gestionar. De la Declaración al Decreto: La hoja de ruta surge de un año de trabajo técnico y participativo, que reúne a organismos públicos, operadores privados, el mundo académico, la sociedad civil y las comunidades. La estructura jurídica es igualmente sólida: la implementación está supervisada conjuntamente por el MINCETUR y el Ministerio de Medio Ambiente (MINAM), con un mecanismo incorporado para la revisión periódica y una comisión sectorial, diseñado para consolidar una plataforma de gobernanza con múltiples partes interesadas. Para la Oficina de Turismo de las Naciones Unidas para las Américas, la importancia de la decisión de Perú trasciende con creces sus fronteras. Heitor Kadri, representante regional de la oficina, fue inequívoco sobre lo que este momento representa para la agenda global: “Aplaudimos el esfuerzo de Perú por posicionar la circularidad como una estrategia para la acción climática, la sostenibilidad y la competitividad, al traducir su compromiso en un instrumento político viable, en línea con los requisitos de la Declaración de Glasgow. Para las Américas, esto sirve como una referencia relevante que puede inspirar a otros países de la región y del mundo. La Oficina de Turismo de la ONU seguirá apoyando activamente a Perú en la implementación y en el intercambio de su experiencia”. — Heitor Kadri, Representante de la Oficina de Turismo de la ONU para las Américas Competitividad, no solo cumplimiento Sophia Dávila, Directora de Asuntos de Turismo Ambiental del MINCETUR y funcionaria que dirigió la construcción técnica de la hoja de ruta, se esfuerza por enmarcar el instrumento en términos competitivos en lugar de regulatorios: “Esta hoja de ruta es el resultado de un amplio proceso participativo. Para 2030, Perú no solo será conocido por sus maravillas, sino también por su economía circular en el turismo. Estamos transformando toda la cadena de valor, desde la reducción de residuos hasta la eficiencia hídrica, garantizando que la visita de cada turista deje una huella positiva en nuestro territorio. – Sophia Dávila, Directora de Asuntos de Turismo Ambiental, MINCETUR. Este planteamiento refleja una elección estratégica deliberada. En una región donde los operadores privados han desestimado durante mucho tiempo los mandatos ambientales como costos irrecuperables, Perú está vinculando sus objetivos más amplios de acción climática directamente a los resultados financieros. Considerar la circularidad como un motor de la competitividad empresarial, en lugar de una carga para el cumplimiento normativo, es la forma más segura de acelerar las inversiones de la industria en modelos de negocio bajos en carbono. La coalición detrás de la política El recorrido de la hoja de ruta desde el concepto hasta el decreto fue liderado por el MINCETUR y apoyado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) a través del proyecto “Turismo Circular Perú” —oficialmente denominado Coalición para un Turismo Circular, Inclusivo y Climáticamente Inteligente— que CANATUR, la cámara nacional de turismo del Perú, lideró como su organización ejecutora, conGreen InitiativeGreen Initiative. Actuando como socio asesor clave, Green Initiative Apoyó aspectos clave del proceso al proporcionar los marcos metodológicos necesarios para una toma de decisiones coherente y bien fundamentada. Esta función de asesoría forma parte del compromiso más amplio de la firma de apoyar la política y la práctica de acción climática de Perú, guiando estrategias de turismo circular y climáticamente inteligente en destinos como Machu Picchu, Ollantaytambo, Choquequirao y Cabo Blanco. El camino a Turquía Con la COP31 en el horizonte y el turismo integrado por primera vez en la hoja de ruta climática global, la pregunta ya no es si el sector puede contribuir a la acción climática, sino qué países ayudarán a definir cómo. La experiencia acumulada de Perú y sus recientes compromisos políticos lo posicionan como una referencia creíble para la región, y potencialmente más allá, si la ambición continúa traduciéndose en implementación. La hoja de ruta de la economía circular tiene un peso institucional significativo: sus objetivos son vinculantes en lugar de aspiracionales, y su estructura de gobernanza se basa en una comisión con un mandato formal en lugar de un órgano consultivo. Para una región que históricamente ha tenido dificultades para convertir la ambición ambiental en políticas duraderas, esa distinción importa y vale la pena observarla de cerca. Preparado por Yves
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