¿Por qué las pymes aún tienen dificultades para acceder a la financiación climática?
Desde una perspectiva climática, estamos viviendo un momento decisivo: uno en el que priorizar la agenda climática ya no es opcional. En 2024, las temperaturas medias mundiales superaron en 1.5 °C los niveles preindustriales por primera vez. Los incendios forestales, las inundaciones y las sequías han dejado de ser fenómenos excepcionales y ahora son señales recurrentes de una transformación climática que avanza más rápido de lo que la comunidad internacional ha sido capaz de responder. Es cierto que se han logrado avances significativos hacia la descarbonización económica. Sin embargo, este progreso no se ha producido a la velocidad ni en la escala requeridas. Si bien los marcos multilaterales han ayudado a evitar escenarios aún más críticos, la trayectoria actual continúa alejándose de los objetivos de mitigación necesarios para estabilizar el clima y reducir los riesgos sistémicos que enfrentan las sociedades y las economías de todo el mundo. PYMES: el eslabón perdido en la transición climática En este contexto, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) podrían —y deberían— desempeñar un papel mucho más central en la agenda global de descarbonización. Las pymes representan más del 90% del tejido productivo mundial, generan más de la mitad de todos los empleos y sostienen cadenas de suministro que conectan territorios, sectores y mercados. Su presencia capilar en ciudades, regiones rurales y centros de producción les confiere un papel que ninguna gran corporación puede reemplazar. Las PYME son la “última milla” de la transición climática: el punto donde los compromisos nacionales se traducen en acciones económicas reales y donde la descarbonización se vuelve tangible en términos de competitividad, resiliencia y viabilidad a largo plazo. Sin embargo, a pesar de este papel central, el financiamiento para la mitigación del clima no está llegando a las PYME en la escala ni a la velocidad que exige la crisis climática. Una paradoja estructural en la financiación climática La paradoja es clara: la financiación climática existe. Los compromisos se han multiplicado. La presión para realizar la transición hacia modelos bajos en carbono continúa creciendo. Sin embargo, la participación de las PYME en los mecanismos de financiación climática sigue siendo marginal. Esta desconexión no se debe principalmente a una falta de recursos financieros o a una ambición climática insuficiente. Más bien, se debe a una combinación de barreras estructurales, técnicas y operativas, siendo la más notable una brecha de capacidad técnica bien documentada. Para acceder al financiamiento climático, las empresas deben demostrar su potencial de mitigación de manera sólida y verificable. Por lo general, esto requiere: La mayoría de las PYME simplemente no cuentan con estos elementos. Carecen de inventarios de emisiones, equipos técnicos, herramientas estandarizadas y capacidad para monitorear y verificar el impacto. Este desajuste entre lo que requieren los financistas y lo que las PYME pueden ofrecer explica por qué la demanda efectiva sigue siendo baja, incluso en presencia de abundante capital climático. El desafío del sector financiero Desde la perspectiva de las instituciones financieras, el desafío es igualmente significativo. Sin datos estandarizados, comparables y verificables, resulta difícil evaluar el riesgo, estimar los retornos de mitigación y estructurar productos financieros adecuados. La ausencia de criterios compartidos —sobre qué se considera una actividad de mitigación, cómo se debe medir el impacto o qué información mínima deben revelar las empresas— aumenta los costos de transacción y aumenta la incertidumbre. En un entorno de creciente presión regulatoria y expectativas de transparencia, esta brecha desalienta la asignación de capital a las pymes, a pesar de su enorme potencial de mitigación. Un círculo vicioso de exclusión El resultado es un círculo que se refuerza a sí mismo: como consecuencia, la arquitectura internacional de financiamiento climático reproduce inadvertidamente la inequidad estructural. Las empresas mejor posicionadas para lograr la descarbonización territorial son las que enfrentan mayores barreras para participar. La oportunidad que estamos perdiendo Esta realidad contrasta marcadamente con la magnitud de la oportunidad. Las PYME pueden reducir las emisiones mediante: Cuando se facilitan, apoyan y amplían estas intervenciones, su impacto agregado puede acelerar significativamente la transición hacia economías resilientes y bajas en carbono. Excluir a las PYME no sólo retrasa la acción climática, sino que debilita la competitividad de sectores productivos clave, socava el empleo y limita la alineación con los estándares internacionales de descarbonización que configuran cada vez más el comercio global. Por qué persiste la brecha y cómo cerrarla La pregunta central es inevitable: ¿por qué las PYME tienen dificultades para acceder al financiamiento climático? Una respuesta crítica es que los mecanismos financieros actuales fueron diseñados para empresas con estructuras robustas, equipos especializados y capacidad de cumplir con estándares complejos de monitoreo y verificación. Hasta que estos mecanismos se adapten a la escala, las realidades y la dinámica de las PYME, la brecha persistirá. La buena noticia es que este desafío no es irreversible. Es fundamentalmente una cuestión de estrategia y oportunidad. Alinear la arquitectura del financiamiento climático con las realidades de las PYME (simplificando procesos, generando datos confiables, integrando asistencia técnica, estandarizando criterios y reduciendo los costos de transacción) es esencial para desbloquear su papel como líderes climáticos.Green InitiativeGreen Initiative fue reconocida en los Premios de Finanzas Sostenibles como una organización líder en el avance de soluciones financieras adaptadas al clima (categoría por definir). Recibimos el premio a la Progresión a Cero Neto del Año, mientras que nuestra propia Erika Rumiche Hernández fue nombrado Estrella en Ascenso Menor de 30, un doble reconocimiento notable que subraya tanto nuestro impacto organizacional como el liderazgo de la nueva generación. Green Initiative trabaja a nivel mundial para apoyar a las instituciones financieras que buscan cerrar la brecha de financiamiento climático de las PYME a través de: Actualmente, Green Initiative está colaborando con socios internacionales en la publicación de Financiamiento para la Mitigación del Clima: Una Guía Práctica para Instituciones Financieras y PyMEs, cuya publicación está prevista para el primer semestre de 2026. Esta guía busca proporcionar marcos prácticos que traduzcan la ambición climática en un acceso financiero real y escalable para las pymes de todo el mundo. Cuando los sistemas financieros evolucionen para atender a las pymes donde se encuentren, estas empresas no solo accederán a financiamiento climático, sino que también ayudarán a liderar la transición climática desde la base, precisamente donde el impacto es más importante. ¿Listo para acceder al financiamiento climático para las pymes? Contacto Green Initiative para explorar cómo la asistencia técnica, la transparencia de datos y la certificación climática pueden convertir la ambición en acción climática financiable. Este artículo fue escrito por Tatiana Otaviano Luiz de la Green Initiative Equipo. Lecturas relacionadas
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