Clima y competitividad: ¿Pueden las PYMES navegar por la EUDR y mantener su liderazgo agroexportador?
La nueva era del comercio impulsado por el clima El panorama del comercio mundial está atravesando una transformación fundamental en la que las consideraciones climáticas ya no son opcionales: se han convertido en factores competitivos esenciales. Desde el 30 de diciembre de 2024, las grandes y medianas empresas exportadoras de productos agroindustriales a la Unión Europea se enfrentan a una nueva realidad: el cumplimiento del Reglamento de Deforestación de la UE (EUDR), que prohíbe la entrada de productos vinculados a la deforestación. A partir de junio de 2025, este requisito se extenderá a las pequeñas y medianas empresas (PYME), lo que marca un momento crucial en el que la agenda climática se materializa como un elemento concreto de la competitividad industrial en lugar de una mera consideración ambiental. Entender la EUDR: una respuesta global a la pérdida de bosques La EUDR surge de un contexto global crítico que exige acciones urgentes. Según la FAO, entre 420 y 1990 se perdieron más de 2020 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo, una superficie mayor que toda la Unión Europea. La expansión agrícola ha sido el principal impulsor de esta deforestación, con profundos impactos sobre la biodiversidad, los medios de vida rurales y la estabilidad climática. Como uno de los mayores consumidores de productos agrícolas y forestales del mundo, la UE ha asumido la responsabilidad de limitar su huella ecológica externa a través de esta regulación pionera, que constituye un pilar central del compromiso del Pacto Verde Europeo con la neutralidad climática para 2050. El EUDR se aplica a siete productos básicos críticos y sus derivados: aceite de palma, cacao, café, soja, madera, carne de vacuno y caucho. Esto abarca todo, desde chocolate y cuero hasta muebles y productos de papel. Para acceder a los mercados de la UE, las empresas deben demostrar el cumplimiento de tres requisitos fundamentales: Producción libre de deforestación: los productos no pueden tener su origen en tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020, con protecciones específicas contra la degradación forestal para los productos de madera. Cumplimiento legal y trazabilidad geográfica: Las empresas deben verificar que la producción cumpla con todas las leyes pertinentes en el país de origen, incluida la tenencia de la tierra, los derechos laborales y las regulaciones ambientales. Es fundamental que proporcionen coordenadas geográficas precisas de los sitios de producción. Debida diligencia integral: las organizaciones deben implementar sistemas sólidos para evaluar y mitigar los riesgos a lo largo de sus cadenas de suministro, con requisitos de documentación mantenidos durante al menos cinco años. El desafío latinoamericano y la realidad de su implementación Para América Latina y el Caribe (ALC), lo que está en juego es sustancial. En 2022, la región exportó más de 157 mil millones de dólares a la UE, de los cuales aproximadamente 53 mil millones provenían del sector agroindustrial. Más del 60% de estas agroexportaciones (al menos 32 millones de dólares) están sujetas a la regulación del EUDR, lo que significa que la mayor parte del comercio agrícola de la región con Europa ahora debe cumplir con estas nuevas normas. El desafío varía significativamente según el producto y el país. Las exportaciones de café de Colombia, Brasil, Honduras y Perú generaron 7 mil millones de dólares en ventas, desde granos verdes hasta productos gourmet. El cacao de Colombia, Ecuador, Perú y República Dominicana alcanzó los 2.6 millones de dólares en grano, manteca, pasta y productos terminados. Brasil y México lideraron las exportaciones de madera con 4 millones de dólares en tableros, muebles, papel y productos de cartón. Tras un retraso de 12 meses concedido a finales de 2024, el EUDR ahora se aplica a partir del 30 de diciembre de 2025 para las grandes empresas y del 30 de junio de 2026 para las micro y pequeñas empresas. Este ajuste proporciona tiempo adicional crucial para la preparación, pero el margen de acción se está reduciendo rápidamente. A pesar de esta ampliación, siguen existiendo importantes desafíos de implementación en el lado de la UE, incluida la ausencia de un sistema digital unificado para las declaraciones de diligencia debida y retrasos en las clasificaciones de riesgo país. La UE también debe reconocer mejor las certificaciones y plataformas existentes en los países productores para evitar duplicar procesos burocráticos y aumentar los costos de transacción. Respuesta estratégica: del cumplimiento a la ventaja competitiva Para que las empresas mantengan su posición competitiva, es esencial actuar inmediatamente en múltiples frentes. El mapeo de la cadena de suministro debe identificar todos los productos dentro del alcance del EUDR y rastrearlos hasta sus orígenes geográficos, incluidas las coordenadas precisas de los sitios de producción. La verificación legal garantiza el cumplimiento integral de las leyes locales que rigen la tenencia de la tierra, la gestión ambiental y las normas laborales en todos los países de origen. La integración de tecnología a través de sistemas de trazabilidad georreferenciada proporciona la documentación detallada necesaria para los procesos de debida diligencia, mientras que los enfoques de evaluación sistemática de riesgos evalúan y mitigan los riesgos de deforestación e ilegalidad en toda la cadena de suministro. Las asociaciones estratégicas con organizaciones técnicas, organismos de certificación y proveedores de tecnología ayudan a construir sistemas de cumplimiento sólidos. Si bien certificaciones como FSC, Rainforest Alliance y UTZ pueden respaldar los esfuerzos de cumplimiento, no reemplazan el sistema de diligencia debida obligatorio requerido por el EUDR. Las empresas deben construir sistemas integrales que puedan incorporar estas certificaciones como evidencia de respaldo. Las empresas inteligentes reconocen que el cumplimiento de EUDR representa más que una obligación regulatoria: es un camino hacia una ventaja competitiva sostenible. Esta transformación era inevitable, impulsada no sólo por los compromisos de la UE en el Acuerdo de París de 2015 para combatir el cambio climático, sino también por las crecientes demandas de los consumidores de un abastecimiento responsable. Independientemente del ángulo regulatorio, la producción libre de deforestación ha sido durante mucho tiempo una tarea pendiente para las cadenas de suministro globales. A medida que los mercados globales valoran cada vez más la responsabilidad ambiental y social, los pioneros que inviertan en sistemas robustos se diferenciarán de sus competidores y tendrán acceso a segmentos de mercado premium. Esta transformación también apoya objetivos de desarrollo más amplios, incluida la formalización de los sistemas agrícolas, una mejor infraestructura de trazabilidad y una mayor gestión ambiental que beneficie a las comunidades y los ecosistemas locales. El éxito requiere una acción coordinada más allá de los esfuerzos individuales de las empresas. Los gobiernos de los países productores deben fortalecer los marcos jurídicos y los mecanismos de aplicación, mientras que la UE debe garantizar una implementación justa y práctica que reconozca las realidades regionales y las capacidades existentes. Los resultados más prometedores surgirán de asociaciones entre los países productores y la UE que aprovechen las fortalezas existentes en lugar de imponer sistemas totalmente nuevos, creando vías de cumplimiento que sean a la vez rigurosas y alcanzables. Una oportunidad para acelerar la transformación sostenible Si bien la EUDR presenta un desafío importante, también ofrece una oportunidad para acelerar la formalización, la sostenibilidad y la trazabilidad de los sistemas de producción. Quienes se preparen con antelación no sólo evitarán riesgos comerciales, sino que también obtendrán una ventaja competitiva en un mercado que valora cada vez más la responsabilidad ambiental y social. AtGreen Initiative

