El océano: nuestro regulador climático
El océano cubre más del 70 % de la superficie terrestre y desempeña un papel fundamental en la regulación del clima del planeta. Absorbe aproximadamente el 90 % del exceso de calor causado por las emisiones de gases de efecto invernadero.[ 1 ] y captura casi el 30 % del CO₂ generado por el ser humano. Sin embargo, a pesar de su inmensa contribución a la estabilidad climática, el océano suele pasarse por alto en las principales políticas y debates sobre el clima. Reconocer al océano como un aliado clave para el clima es esencial para desarrollar soluciones eficaces.
1. El océano como sumidero de carbono
Una de las maneras más importantes en que el océano ayuda a combatir el cambio climático es actuando como un enorme sumidero de carbono. Varios procesos contribuyen a esta capacidad:
- El fitoplancton y la bomba biológica de carbono: Los diminutos organismos marinos conocidos como fitoplancton absorben CO₂ mediante la fotosíntesis, de forma similar a los árboles terrestres. Al morir, estos organismos se hunden en el fondo del océano, secuestrando carbono durante siglos. Las más numerosas son las algas microscópicas que utilizan la luz solar, los nutrientes del agua de mar y el dióxido de carbono atmosférico para crecer. Al morir, se hunden en el fondo del océano, llevándose consigo el carbono absorbido. Si bien parte de este carbono se libera finalmente a la atmósfera, una parte significativa queda atrapada en los sedimentos oceánicos durante siglos. Este proceso natural se conoce como la bomba biológica de carbono.[ 2 ]
- Ecosistemas de Carbono Azul: Los hábitats costeros, como los manglares, las praderas marinas y las marismas, capturan y almacenan carbono. Los manglares se encuentran entre los ecosistemas más ricos en carbono del planeta, almacenando un promedio de 1,000 toneladas de carbono por hectárea en su biomasa y suelos subyacentes. Los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas de mayor valor ecológico y económico de nuestro planeta. Cubren menos del 0.1 % del océano mundial, sustentan más del 25 % de la biodiversidad marina y brindan protección costera, pesca, fuentes de medicina, beneficios recreativos e ingresos por turismo a hasta mil millones de personas. [ 3 ]
- Almacenamiento de carbono en las profundidades oceánicas: Las profundidades oceánicas actúan como un reservorio de carbono a largo plazo, ralentizando el retorno del CO₂ a la atmósfera. En la superficie oceánica, el dióxido de carbono se disuelve y se libera continuamente en el agua en un intercambio dinámico con el aire. Una vez absorbido, el CO₂ reacciona con las moléculas de agua, liberando iones de hidrógeno y aumentando la acidez del océano. Estos iones de hidrógeno interactúan con el carbonato procedente de la erosión de las rocas, formando iones de bicarbonato que ayudan a regular el equilibrio de carbono del océano.[ 4 ]
2. Amenazas climáticas al océano
A pesar de su papel en la mitigación del cambio climático, el propio océano enfrenta graves amenazas debido al aumento de las temperaturas globales:
- Acidificación oceánica: A medida que el océano absorbe más CO₂, su pH disminuye, lo que pone en peligro la vida marina, en particular los corales y moluscos, que dependen del carbonato de calcio para sus conchas y esqueletos. Con el aumento de la acidificación, el exceso de iones de hidrógeno se une a los iones de carbonato (CO₃²⁻), lo que limita el suministro necesario para que estos organismos crezcan y mantengan sus estructuras protectoras.[ 5 ]
- Aumento de las temperaturas del mar: El aumento de la temperatura oceánica desestabiliza los ecosistemas marinos, provocando el blanqueamiento de los corales, alterando las poblaciones de peces y reduciendo la biodiversidad. El aumento de la temperatura de las aguas también incrementa la demanda de oxígeno, lo que provoca la migración de especies móviles y modifica su distribución, lo que altera las redes tróficas y el equilibrio de los ecosistemas.[ 6 ]
- Derretimiento del hielo y aumento del nivel del mar: La pérdida de hielo polar contribuye al aumento del nivel del mar, poniendo en peligro a las comunidades costeras y la infraestructura de todo el mundo. La pérdida de hielo también desestabiliza los sistemas alimentarios, aumenta los riesgos para el transporte marítimo y pone en peligro la vida silvestre, como los osos polares y los renos. El deshielo del permafrost libera grandes cantidades de metano, intensificando el cambio climático en un ciclo perjudicial. Además, a medida que el permafrost se derrite, también debilita el suelo, dañando la infraestructura y amenazando a las comunidades árticas.[ 7 ]
3. ¿Por qué el océano no ocupa una parte más importante de la política climática?
A pesar de su importancia, las estrategias climáticas basadas en los océanos suelen recibir menos atención que las soluciones terrestres, como la reforestación. Las razones incluyen:
- Falta de conciencia: Los responsables políticos y el público suelen priorizar las soluciones climáticas terrestres, descuidando el papel crucial del océano en la regulación del clima. Dado que la mayor parte de la actividad económica y las emisiones de carbono causadas por el ser humano se originan en la tierra, los esfuerzos de mitigación suelen centrarse en reducir las emisiones terrestres. Al mismo tiempo, el océano se considera, en gran medida, una víctima del cambio climático en lugar de una posible fuente de soluciones.[ 8 ]
- Sobreexplotación: Actividades como la sobrepesca, la minería de aguas profundas y la contaminación marina están degradando los ecosistemas oceánicos, que desempeñan un papel vital en la captura de carbono. A medida que disminuyen las poblaciones de peces costeros, las flotas industriales se centran cada vez más en las especies de aguas profundas, a menudo mediante la destructiva pesca de arrastre de fondo, que arrastra pesadas redes por el lecho marino y destruye la vida marina y los hábitats frágiles. Además, la minería de aguas profundas para obtener metales como el níquel, el manganeso, el cobalto y el cobre representa una de las mayores amenazas ambientales de cualquier actividad industrial, poniendo aún más en peligro la salud de los océanos.[ 9 ]
- Medidas de protección insuficientes: En diciembre de 2022, más de 190 países adoptaron el Marco Mundial para la Diversidad Biológica Kunming-Montreal (MBB) para combatir el alarmante declive de la biodiversidad mundial. Sin embargo, menos de dos años después, un nuevo informe revela que solo el 2.8 % del océano está realmente protegido de forma efectiva, lo que pone de relieve la urgente necesidad de intensificar los esfuerzos de conservación.[ 10 ]
4. Soluciones climáticas basadas en los océanos
Para maximizar el potencial de mitigación climática del océano, debemos implementar mayores esfuerzos de conservación y apoyar prácticas sostenibles. Algunas soluciones clave incluyen:
- Ampliación de las áreas marinas protegidas: El establecimiento de más AMP contribuye a restaurar la biodiversidad y mejora la capacidad natural del océano para capturar carbono. Actualmente, solo alrededor del 8 % del océano mundial está designado como Área Marina Protegida (AMP), muy por debajo del objetivo del 30 % que recomiendan los científicos para 2030.[ 11 ]
- Restauración de los ecosistemas costeros de carbono azul: La restauración de manglares, praderas marinas y marismas puede mejorar significativamente el almacenamiento de carbono, a la vez que protege a las comunidades costeras de la erosión y los fenómenos meteorológicos extremos. Los manglares desempeñan un papel crucial en la captura, transformación y almacenamiento de CO₂ atmosférico en sedimentos costeros durante períodos prolongados, transfiriendo carbono orgánico desde la costa a las aguas costeras. También actúan como barreras naturales, mitigando el impacto de tormentas, huracanes, maremotos y erosión costera. Estudios recientes confirman que los manglares en zonas intermareales tropicales y subtropicales presentan una alta productividad y rápidas tasas de deposición de sedimentos, lo que refuerza aún más su papel en la resiliencia climática y el secuestro de carbono. [ 12 ]
- Pesca y acuicultura sostenibles: Regular las prácticas pesqueras y promover la acuicultura sostenible puede ayudar a mantener poblaciones de peces saludables y reducir el estrés ecológico. La gestión pesquera tradicional se centraba en maximizar las capturas de especies individuales. Sin embargo, existe una tendencia creciente hacia la Gestión Basada en Ecosistemas, un enfoque holístico que considera los impactos ecológicos más amplios de la pesca. Esto incluye los efectos sobre depredadores y presas, la captura incidental de especies en peligro de extinción, el daño al hábitat causado por las artes de pesca y las alteraciones de los procesos ecológicos.[ 13 ]
- Energía renovable en alta mar: El uso de la energía eólica y maremotriz reduce la dependencia de los combustibles fósiles y minimiza el uso del suelo. La energía maremotriz tiene un inmenso potencial, especialmente en las regiones costeras con fuertes corrientes de marea. Esta fuente de energía renovable se basa en las interacciones gravitacionales entre la Tierra, la Luna y el Sol, que generan la subida y bajada de las aguas oceánicas. Al capturar este movimiento, la energía cinética puede convertirse en electricidad. Las centrales maremotriz logran esto mediante estructuras como presas y turbinas, aprovechando eficazmente los ritmos naturales del océano para la producción de energía sostenible.[ 14 ]
Un llamado a la acción climática impulsada por los océanos
El océano no es solo una víctima del cambio climático; es una de nuestras herramientas más poderosas para abordarlo. Invertir en soluciones climáticas basadas en el océano, fortalecer la protección marina e incorporar el océano en las políticas climáticas globales puede marcar una diferencia significativa en nuestra lucha contra el calentamiento global. Al reconocer y aprovechar el poder regulador del clima del océano, podemos avanzar hacia un futuro más resiliente y sostenible.

Este artículo fue escrito por Virna Chávez de la Green Initiative Equipo.
[ 1 ] https://www.un.org/en/climatechange/science/climate-issues/ocean
[ 2 ] https://erc.europa.eu/projects-statistics/science-stories/how-tiny-plankton-capture-carbon
[ 3 ] https://www.un.org/en/climatechange/science/climate-issues/ocean
[ 4 ] https://earthobservatory.nasa.gov/features/CarbonCycle
[ 5 ] https://www.noaa.gov/education/resource-collections/ocean-coasts/ocean-acidification
[ 6 ] https://www.eea.europa.eu/publications/how-climate-change-impacts
[ 7 ] https://www.worldwildlife.org/pages/six-ways-loss-of-arctic-ice-impacts-everyone
[ 8 ] https://www.wri.org/insights/4-ocean-based-solutions-advance-climate-action-through-ndcs
[ 9 ] https://deep-sea-conservation.org/key-threats/
[ 10 ] https://earth.org/just-2-8-of-the-worlds-ocean-is-effectively-protected-despite-2030-conservation-target-report-warns-ahead-of-un-biodiversity-conference/
[ 11 ] https://www.unep.org/news-and-stories/press-release/world-must-act-faster-protect-30-planet-2030
[ 12 ] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1385110124000376
[ 13 ] https://ocean.si.edu/conservation/fishing/sustainable-fishing
[ 14 ] https://www.graygroupintl.com/blog/tidal-energy









